48 horas en Lisboa: la ciudad de los ojos azules

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48 horas en Lisboa: la ciudad de los ojos azules

La trotamundos Alice Roman disfruta de una escapada de 48 horas en la ciudad de Fernando Pessoa, y nos desvela su recorrido y sus direcciones favoritas. Entre recomendaciones, compras de lujo, cultura y direcciones de moda…

48 horas en Lisboa: la ciudad de los ojos azules

Bienvenidos a la ciudad de las siete colinas

11 h – Como Roma, Lisboa tiene siete colinas – São Jorge, São Vicente, Sant'Ana, Santo André, Chagas, Santa Catarina y São Roque – algunas de ellas, bastante accidentadas, son inaccesibles en coche y requieren un ascensor (el de Santa Justa) y tres funiculares. Nada más desembarcar en el terminal 1 del aeropuerto de Lisboa-Portela, no me cuesta mucho decidirme entre tomar el metro o un taxi para llegar a mi hotel. Con mi familia, siempre prefiero el transporte público. Aquí, sola, opto por el taxi. En Lisboa, los conductores siempre son una compañía agradable. A estas horas, se necesitan 25 minutos para llegar a mi hotel, situado a siete kilómetros, cerca de la plaza del Marqués de Pombal.

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La energía cósmica en elInspira Santa Marta Hotel

11:30 h – Tras una elegante y casi anónima fachada, en una calle paralela a la avenida de la Libertad – inspirada en los Campos Elíseos de París – se esconde mi hotel boutique. Obedece a los principios del Feng Shui. Personalmente, no soy una especialista del Chi, la energía sideral que circula por nuestro cuerpo. Por haber leído a Fernando Pessoa, solo sé que «en una piedra se duerme cósmicamente». En función de mi año de nacimiento, el hotel me asigna una habitación cuyos materiales, en fase conmigo misma, me «regenerarán». Dejando atrás los generosos espacios comunes (recepción, restaurante, Urban Bar sofisticado y seductora biblioteca), una escalera monumental me conduce a mi habitación: una estancia de amplias dimensiones, de diseño y minimalista, amueblada con gusto (sillas Eames) y equipada con una ducha italiana. Además de sus 82 habitaciones, este hotel, que año tras año reduce su huella de carbono, también ofrece siete suites con jacuzzi privado.

Inspira Santa Marta Hotel
Rua de Santa Marta 48
1150-297 Lisboa

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Sardinha, bica y ginja en el quiosco

13 h – Bajando la avenida más famosa de Lisboa, elijo al azar uno de los quioscos que la bordean. A estas horas, nada de música de moda, sino un platillo de sardinas y pimientos asados, pronto acompañado de una bica (café) curta (corto). Me dejo tentar por una copita de ginja, el famoso licor de guindas perfumado con canela. El aguardiente fuerte «permite acceder al mundo de los espejismos», dice Pessoa. Ideal para ir de compras. Como no he venido a Lisboa para visitar las tiendas de lujo, bajo sin detenerme la avenida de la Libertad. Solo me dejo distraer por sus aceras de mosaico.

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La llamada de las hermosas pieles

14:30 h – Deambulo por la impresionante plaza de los Restauradores, admiro las fachadas del Palácio Foz y aquella, magnífica y art déco, del antiguo Teatro Eden, construido por Cassiano Branco y Carlos Florêncio Dias en 1931. Pronto llego a Rua do Carmo, a la minúscula tienda Luvaria Ulisses (1925). Con los dedos espolvoreados de talco y el codo apoyado sobre un cojín de cuero, me pruebo guantes de hermosa piel trabajados con pinza para ajustarse a la forma de mi mano. Me dejo seducir por un par amarillo canario de precio asequible, que me durará años. ¡Imposible resistirse a la buena calidad!

Luvaria Ulisses
Rua do Carmo 87-A
1200-093 Lisboa

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Moda para deleitar la vista

15 h – Siete minutos más tarde, me adentro en el MUDE – Museu do Design e da Moda – cuyo acrónimo también significa «cambie» en portugués, para visitar la colección Francisco Capelo, sobre todo sus 690 trajes de grandes modistos (Alexander McQueen, Balenciaga, Courrèges, Jean-Paul Gaultier, Paco Rabanne, Vivienne Westwood…). La próxima vez volveré para honrar las creaciones de diseño de Alessandro Mendini, Charlotte Perriand, los hermanos Campana, Gio Ponti, Joe Colombo, Le Corbusier, Marc Newson o Ron Arad. El MUDE, con sus objetos conceptuales de la sociedad de la pre y posguerra, es una parada obligada en Lisboa para los amantes del diseño.

MUDE
Rua Augusta 24
1100-053 Lisboa

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En el templo de las concept stores

18 h – El cierre del museo me empuja hacia la salida. Me subo a un taxi. Mi sed de compras se ha agudizado por la visita. Diez minutos más tarde, a las puertas del jardín botánico, avanzo hacia el edificio de inspiración oriental de las concept stores : la Embaixada Concept Store. Sus dos plantas encierran lo mejor del diseño portugués en muebles, moda, accesorios, joyas y productos de cosmética biológica. En Armando Cabral mi tarjeta de crédito echa humo, ¡pero es todo para mi pareja!

Embaixada Concept Store
Praça do Príncipe Real 26
1250-184 Lisboa

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Velada de degustación en Time Out Market

21 h – Tras dejar mis nuevas adquisiciones y refrescarme en el hotel, salgo a disfrutar de los puestos de comida del Time Out Market de Lisboa, en el Mercado da Ribeira, frente a la estación de Cais do Sodré. Sobre grandes mesas de madera, frecuentadas por hedonistas de paso, podrá degustar una cocina portuguesa regional reinventada por los chefs en boga: desde Henrique Sá Pessoa (una estrella por su restaurante Alma en Lisboa), pasando por Alexandre Silva (ganador de un famoso programa culinario de la televisión portuguesa, también galardonado con una estrella), hasta el imprescindible chef Miguel Castro e Silva. Le entrarán ganas de picotear aquí y allá. Un cóctel de jengibre más tarde, sobre la medianoche, vuelvo al hotel y oigo el sonido de una campana que me hace recordar unos versos de Pessoa: «En cada golpe que desgranas, vibrando en el cielo sin fronteras, siento más lejano el pasado, siento más cercana la nostalgia».

Time Out Market
Av. 24 de Julho 49
1200-109 Lisboa

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Deleite al más puro estilo callejero en la LX Fact

Al día siguiente, a las 8 h – Bajo el puente del 25 de Abril discurre el Tajo, «pican» las Pulgas (mercado de los domingos) y pasean, en un ambiente callejero , turistas y hipsters lisboetas en la LX Factory, un antiguo terreno baldío industrial, en el barrio periférico de Alcântara. En él conviven talleres de artistas, agencias, tiendas de estilistas y de artistas, diseño y decoración vintage, espacios de coworking para empresas emergentes, talleres de tatuajes y una multitud de bares y pequeños locales muy apetecibles. Una especie de Camden Market (Londres) en miniatura, abierto de 6:00 a 4:00 h de la mañana. Sigo el curso del Tajo para llegar al barrio de Belém y degustar, al final de la mañana, un Pastel de Belém de hojaldre y crema aún templado en «Pastéis de Belém», la histórica pastelería de la ciudad.

LX Factory
Rua Rodrigues de Faria 103
1300 Lisboa

Pastéis de Belém
Rua Belém 84-92
1300-085 Lisboa

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Dragon Fly en el museo Calouste-Gulbenkian

11 h – Vuelvo a tomar un taxi para dirigirme hacia el objetivo de mi viaje a Lisboa, el museo Calouste-Gulbenkian, que alberga la colección de obras de René Lalique más fabulosa del mundo. La mayor parte de estas obras, presentadas en la Exposición Universal de 1900, fue adquirida por el empresario Calouste Gulbenkian en 1903.  «Hay en cada rincón de mi alma un altar a un dios diferente», escribe Pessoa. La atracción principal del museo, el espectacular híbrido de mujer libélula, bautizado como «Dragon Fly», una especie de crucifijo simbolista, traspasa las barreras de los sentidos e invita, mediante sus formas, su relieve y sus combinaciones inéditas (oro y esmalte articulados, vidrio tintado, decoración de esmalte enriquecida con diamantes) a una realidad superior. «El mundo está hecho para terminar en un bello libro», afirmaba el poeta Stéphane Mallarmé. En esta magnífica colección, terminará en un broche, una pulsera, un peine o una joya para el cabello.

Museu Calouste-Gulbenkian
Av. Berna 45A
1067-001 Lisboa

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El culto a la mirada

13 h – Decido dedicar la tarde a seguir las huellas de Fernando Pessoa. Primero voy a almorzar a la calle de los Douradores, que el poeta solía frecuentar. Observo a mis vecinos de mesa: «Todos los rostros son singulares y nada despierta tanto la religiosidad como mirar mucho a la gente», escribe uno de los «yo» de Pessoa, el hombre de las múltiples identidades. Después de comer, me voy a tomar un café al A Brasileira, luego me desvío hasta el café-restaurante Martinho da Arcada, un templo totalmente dedicado a la gloria del poeta: unas fotos de prensa ampliadas, en blanco y negro, muestran al maestro conversando con un compañero o escribiendo sobre una de esas mesas. Al salir de nuevo a la calle, siento en todas partes, como Fernando, «la voz de la tierra ansiando el mar». Y desde todos los miradores de Lisboa, me entrego al «culto a la mirada».

A Brasileira
Rua Garrett 120
1200-205 Lisboa

www.facebook.com/pages/A-Brasileira

Martinho da Arcada
Praça do Comércio 3
1100-148
Lisboa
www.martinhodaarcada.pt

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Pescado fresco en Rua das Flores

19 h – En lugar de volver al hotel por la tarde, prefiero pasear por el Chiado. De momento, espero en agradable compañía a tener mesa en la Taberna da Rua das Flores. Un ceviche de atún rojo – aquí, el pescado fresco es el rey – formará el menú de una cocina sencilla en la que el aceite de oliva y las especias alegran la carne. De vuelta al Inspira Santa Marta Hotel, disfruto de una copa de vinho verde en el Urban Bar antes de irme a dormir. Mañana, abandonaré la ciudad con tristeza, pero sé que volveré a Lisboa, para renacer como nació Pessoa, a dos pasos del Chiado, entre la mundana iglesia de los Mártires y el teatro de San Carlo.

Taberna da Rua das Flores
Rua das Flores 103
1200-194 Lisboa